PASEO BOTÁNICO Y POÉTICO

AILANTO

ANDADURAS – Etapa 08

Situación: calle Doctor Ibáñez.
Etapa anterior: 07 – LAUREL (Laurus nobili).
Etapa posterior: 09 – HIGUERA (Ficus carica).

AILANTO (Ailanthus altissima)

En las Islas Molucas se cultivaba la nuez moscada y el clavo de olor, lo que hace en determinado momento de la historia era muy significativo. Allá fueron, portugueses primero y holandeses después a sacar de allí nuez moscada y clavo. La historia del comercio de las especias da para un libro muy gordo, y parece que de algún modo el nombre de este árbol tiene alguna relación con este comercio, pues los amboneses llamaban a este árbol ailanto, que significa “árbol del cielo” y los occidentales así le llamaron también. Fue introducida en Europa a mediados del siglo XVIII desde China.

Árbol hasta de 30 m, de hoja caduca, en general dioico: las flores hembra y macho en distintos pies; y las flores macho tienen la peculiaridad de oler muy mal. Las hojas son compuestas, grandes, pueden alcanzar el metro de longitud. De crecimiento muy rápido, puede crecer más de medio metro en un año y florecer a los dos años. Tiene una esperanza de vida breve, entre 40 y 50 años.

En regiones con largos y calurosos veranos, expande su territorio velozmente: produce vástagos de raíz, la corteza y las hojas contienen una toxina que se acumula en el suelo y que impide la germinación de otras semillas. En verano, un árbol femenino puede producir cientos de miles de semillas, cada una en el centro de una sámara (un ala de tejido fibroso parecido al papel). Producen unos preciosos giros al caer, llegan lejos con la brisa más ligera y pueden germinar casi en cualquier parte: terrenos movidos junto a carreteras, zonas en construcción, soporta el polvo del cemento y los gases industriales nocivos. Almacena agua en sus raíces y prospera donde pocos otros sobrevivirían.

La gran capacidad de adaptación del ailanto no sólo se manifiesta en su gran resistencia a la contaminación y a la adversidad, sino también en su fuerza reproductora que le permite una fácil naturalización. De esta forma, se ha naturalizado no solo en Europa sino también en América, donde se importó desde Inglaterra en el siglo XVIII. Esta capacidad de adaptación también ha condenado al ailanto a la lista de plantas invasivas.

Es un hermoso árbol, injustamente denostado que medra donde ningún otro se atrevería. Su forma de crecer, de colonizar a toda velocidad los alrededores y su corta vida es una forma de subsistir que se da en otras muchas especies de plantas. A las plantas que se comportan de este modo se les llama plantas pioneras. En España, si bien es cierto que se ha naturalizado y compite con los de aquí en algunas riberas de los ríos, el resto de los lugares donde se les puede ver son descampados, solares, cunetas, taludes y otros lugares muy modificados por las personas, con poca o nula vegetación, que si le diéramos tiempo a las plantas, que no son los tiempos de los seres humanos, acabarían por casi desaparecer, como pioneras que son, a medida que otras plantas más exigentes se fueran asentando. Mientras esto no sucede, hay un solar o una cuneta que luce verdes árboles.

Es el hogar de una especie de gusano de seda que se alimenta de sus hojas y que produce una seda con la que se elabora el pongee o seda shantung, la seda de los pobres, más barata y duradera que la que generan los gusanos de seda de la morera.

Laurel en Wikimedia

Ailanto by Rudolphous – Own work, CC BY-SA 4.0, en Wikimedia.

Escuchar: Ailanto

by Chantal Maillard | Heme aquí raíz...

Heme aquí raíz,
savia de impulsos ascendentes,
madre aún,
posible siempre,
anticipada gestación
de un porvenir intruso

Chantal Maillard

Todas las etapas

“No nos llaméis jardín.”
Laura Casielles

Esto no es una ruta botánica. Tampoco es una oda a la majestuosidad de los árboles. Esto es una forma de andadura: la de quien camina prestando atención a la vida que brota entre las grietas, la de quien atiende a los seres que pueblan su entorno contra todo pronóstico o planificación, la de quien entiende la poesía como una forma de habitar las calles…

En este paseo veremos vegetales resistentes, imposibles de controlar por la jardinería oficial; muchos de ellos originarios de muy lejos, pero adaptados al entorno de forma prolífica y acusados de invasores por ello. También veremos jardinería de guerrilla, parterres vecinales: aquella vegetación que han elegido los habitantes del barrio para que les acompañe en su día a día y les haga más amable el ladrillo y asfalto; además de algunos árboles que se han erigido como símbolos de sus luchas.

Haremos, en definitiva, un recorrido por las características y curiosidades de algunas especies clasificadas en el reino vegetal, pero que mucho tienen que ver lo que podríamos llamar la “Poesía de la República Vegetal de Torrero”.

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